INCENDIOS FORESTALES EN CAJAMARCA: UNA PRÁCTICA PELIGROSA QUE ESTÁ CONSUMIENDO PASTIZALES, ANIMALES Y VIVIENDAS

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Cajamarca enfrenta una nueva amenaza durante la temporada de sequía. La ausencia de lluvias y las altas condiciones de sequedad en los campos están favoreciendo la propagación de incendios forestales que, en muchos casos, serían provocados deliberadamente por personas que todavía mantienen la creencia de que quemar pastizales y generar humo puede “atraer la lluvia”.

Una creencia que puede parecer ancestral o inofensiva, pero que en la práctica puede convertirse en una verdadera tragedia.

En los últimos días se han reportado incendios en diferentes sectores de Cajamarca, entre ellos Izcoconga, Chotén y Granja Porcón, donde el fuego viene afectando extensas áreas de pastizales y cobertura vegetal.

El problema es que una quema que comienza aparentemente de manera controlada puede salirse de control en cuestión de minutos. El viento, la vegetación seca y la falta de humedad convierten cualquier pequeña fogata en un incendio capaz de avanzar rápidamente y destruir todo a su paso.

Y las consecuencias no son menores.

Miles de hectáreas pueden terminar reducidas a cenizas. Animales silvestres y domésticos quedan atrapados o pierden su hábitat y alimento; viviendas y terrenos agrícolas quedan expuestos; y las familias que viven cerca de las zonas afectadas enfrentan un peligro real.

Pero además del daño inmediato, cada incendio significa pérdida de cobertura vegetal, afectación de los ecosistemas, contaminación del aire y un golpe directo a los recursos naturales de los que depende buena parte de la población rural.

NO ES UNA FORMA DE LLAMAR A LA LLUVIA, ES UNA AMENAZA

La falta de lluvias genera preocupación y desesperación entre las comunidades, especialmente entre quienes dependen directamente del campo. Sin embargo, provocar incendios no hará que llueva y sí puede provocar daños irreparables.

La necesidad de agua no puede convertirse en una justificación para prender fuego a los campos.

Por ello, el llamado es directo a la población: NO QUEMEMOS NUESTROS CAMPOS. NO PRENDAMOS FUEGO A LOS PASTIZALES. NO PONGAMOS EN RIESGO LA VIDA DE PERSONAS Y ANIMALES.

Si una quema se sale de control, no estamos frente a una simple práctica tradicional: estamos frente a una emergencia que puede poner en peligro vidas humanas y bienes.

PREVENIR, PERO TAMBIÉN SANCIONAR

La responsabilidad tampoco puede recaer únicamente en la población.

Las autoridades competentes deben reforzar las acciones de prevención, vigilancia y respuesta rápida en las zonas donde históricamente se producen quemas e incendios forestales.

Asimismo, cuando existan evidencias de que una persona provocó deliberadamente un incendio, debe investigarse y aplicarse la sanción que corresponda conforme a la legislación vigente.

No podemos esperar a que el fuego llegue a una vivienda, destruya una comunidad o provoque una tragedia humana para recién reaccionar.

Cajamarca necesita prevención, educación ambiental y una respuesta firme frente a quienes, de manera irresponsable, continúan provocando incendios.

El fuego no llama a la lluvia. El fuego destruye.

Hoy son los pastizales. Mañana pueden ser nuestros bosques, nuestros animales, nuestras viviendas o incluso la vida de una persona.

Cajamarca no puede acostumbrarse a ver sus campos convertidos en cenizas. Es momento de detener las quemas, proteger nuestro territorio y actuar antes de que sea demasiado tarde.




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